RECETA · Verduras y Guarniciones
Calabacín relleno de ricotta y tomate
Prepara calabacín relleno de ricotta y tomate con calabacines y queso ricotta en la freidora de aire. Sigue los pasos y comprueba el punto al final del tiempo indicado: cada modelo puede cocinar de forma distinta.

Ingredientes
- 2 calabacines medianos
- 150 g de queso ricotta
- 100 g de tomates cherry o maduros picados
- 1 diente de ajo picado finamente
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta al gusto
- Hierbas frescas o secas al gusto (albahaca, orégano, perejil)
- Queso rallado opcional (parmesano o mozzarella) (opcional)
Preparación
- Lavar los calabacines y cortarlos por la mitad a lo largo. Con una cuchara, retirar parte de la pulpa para formar unas “barquitas”, dejando suficiente grosor para que mantengan la forma. Reservar la pulpa para incorporar al relleno, aprovechando todo el sabor del calabacín.
- Combinar en un cuenco la ricotta con los tomates picados, el ajo y la pulpa del calabacín. Incorporar sal, pimienta y hierbas al gusto. Si se desea, integrar un poco de queso rallado dentro del relleno para un toque extra cremoso y sabroso.
- Disponer los calabacines en la cesta de la freidora de aire, con la parte abierta hacia arriba. Rellénalos con la mezcla de ricotta y tomate, presionando ligeramente para que se compacte y no se desborde durante la cocción.
- Calentar previamente la freidora a 180 °C durante 3 minutos. Cocinar los calabacines durante 12-15 minutos, hasta que estén tiernos y el relleno se haya calentado de manera uniforme. Si se desea gratinar un poco, incorporar queso rallado encima en los últimos 3 minutos de cocción.
- Extraer los calabacines con cuidado y dejar reposar 1-2 minutos antes de servir. Servir calientes, con una pequeña cantidad de aceite de oliva virgen extra y unas hierbas frescas para decorar.
Sobre esta receta
Esta receta de Calabacín relleno de ricotta y tomate combina calabacines y queso ricotta; aquí tienes el método y las claves para cocinarla en la freidora de aire. Distribuye el relleno de manera uniforme y evita colmar la cavidad: una capa moderada permite que el centro se caliente sin que el queso o la salsa rebosen. Comprueba el gratinado en los minutos finales, porque los toppings se doran deprisa.