RECETA · Repostería y Postres
Galletas de brownie
Prepara galletas de brownie con caja de mezcla para brownie y huevos en la freidora de aire. Sigue los pasos y comprueba el punto al final del tiempo indicado: cada modelo puede cocinar de forma distinta.

Ingredientes
- 1 caja de mezcla para brownie (aprox. 520 g)
- 2 huevos grandes
- 60 ml de aceite vegetal (¼ de taza)
- 2 cucharadas (20 g) de harina de trigo
Preparación
- Incorporar en un cuenco mediano la mezcla para brownie, los huevos, el aceite y la harina. Remover con una espátula o varillas hasta que obtengas una masa espesa, pegajosa y tipo brownie. Evitar mezclar en exceso: el secreto de la textura “fudgy” es mantener un poco de densidad.
- Forrar la cesta de la freidora con papel vegetal perforado (o uno normal con unos agujeritos). Con una cuchara o dosificador, formar porciones de masa del tamaño de una nuez grande. Disponerlas en la cesta dejando 2,5 cm de separación entre cada una —crecen un poco al cocinarse.
- Calentar previamente la freidora de aire a 185 °C durante 3 minutos. Cocinar las galletas entre 6 y 8 minutos, según el modelo de la freidora y el punto que prefieras.
- 6 min → corazón blando tipo brownie.
- 8 min → textura más firme, borde crujiente.
- Dejar que las galletas reposen 2–3 minutos dentro de la cesta antes de retirarlas. Este paso es crucial para que se asienten y no se rompan.
- Una vez frías (si se puede esperar ), servir de tus galletas de brownie con un toque de sal marina, azúcar glas o un poco de sirope de caramelo por encima.
- Perfectas para acompañar el café, servir en una merienda con amigos o darte un homenaje después de un día largo.
Notas y variantes
- Si te gusta el borde crujiente, se puede mojar ligeramente las yemas de los dedos y aplanar un poco cada bolita antes de cocinar.
Sobre esta receta
Esta receta de Galletas de brownie combina caja de mezcla para brownie y huevos; aquí tienes el método y las claves para cocinarla en la freidora de aire. El adobo necesita cubrir las piezas por todos sus lados; respeta el reposo indicado para que el condimento tenga tiempo de adherirse y evita amontonar los trozos al cocinarlos.